Conoce mi dolor y el de los marginados
Alumbra mis deseos más ocultos
Y me rescata de la huida mortal.
El Dios que me ve
No me examina con dedo señalador
Me habla y me dice:
Vete y no peques más.
El Dios que me ve
Conoce mis alegrías más profundas
Y las intenciones aún ocultas a mis ojos.
El Dios que me ve
Es también el Dios que me oye
con paciencia y fervor,
me abraza con un soplo delicado sabor a fiesta,
cuando me mata la sed revive mi alma,
abre sus puertas a mis ojos
Y descubre los misterios más oscuros
de aquello que habita en mi interior,
con sus manos que me miran
forja de mi barro una nueva forma,
me lleva a los paisajes escondidos
De la mirada mundanal.
Me oculta de las maldades más horrendas
Y me libera.
El Dios que me ve, es el Dios que me cuida.
Aholiba





